.
Arquitectura
Ref: 9850_01
Ref: 9850_02
Ref: 9850_03
Ref: 9850_04
Ref: 9850_05
Ref: 9850_06
Ref: 9850_07
Ref: 9850_08
Ref: 9850_09
Ref: 9850_10
Ref: 9850_11
Ref: 9850_12
Ref: 9850_13
Ref: 9850_14
Ref: 9850_15
Ref: 9850_16
Ref: 9850_17
Ref: 9850_18
Ref: 9850_19
Ref: 9850_20
Ref: 9850_21
Ref: 9850_22
Ref: 9850_23
Ref: 9850_24 Arquitectos
Promotora
Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) – Sede Antonio Machado de Baeza
Constructora
TARMA, restauración y patrimonio
Colaboradores
Arquitecto técnico: Antonio Camacho Requena.
Cantero: Francisco Aguilera Casado.
Enlaces relacionados
Santiago Quesada Arquitectos asoc.Construida en la primera mitad del siglo XVIII como rótula escenográfica del Palacio de Jabalquinto —actual sede Antonio Machado de la UNIA—, esta escalera imperial barroca constituye un vibrante contrapunto a la contención gótico-isabelina de su fachada y a la serenidad renacentista del patio. Sin embargo, el uso continuado a lo largo de los siglos derivó en un severo desgaste por erosión en los dos tramos de desembarco a la planta noble, comprometiendo la seguridad de paso y obligando a la clausura de uno de sus brazos.
La intervención asume el reto de restituir la transitabilidad y la accesibilidad pública sin incurrir en la sustitución o eliminación de los peldaños históricos. Alineada con la teoría de la restauración crítica de Cesare Brandi —especialmente en lo relativo a la compatibilidad material, la reversibilidad y la neta diferenciación entre la adición moderna y la materia original para eludir cualquier falso histórico—, la propuesta aplica el concepto de la «imperfección inteligente» —que asume la deformación y el paso del tiempo como elementos históricos vivos e irreemplazables—, la propuesta se inscribe en la tradición tectónica de la adición autónoma y desolidarizada, con ecos evidentes en las lecciones de Carlo Scarpa en el Palacio Querini Stampalia de Venecia, las intervenciones sutiles en el Museo de Bellas Artes de Lyon, o la propia experiencia del estudio en las escaleras del Palacio Abacial de Alcalá la Real.
La solución proyectual recurre a la analogía de una alfombra pétrea superpuesta. Sobre los peldaños barrocos originales, que permanecen en su posición exacta y quedan protegidos bajo este nuevo estrato de sacrificio, se posa un sistema continuo e inocuo de huellas y tabicas ejecutadas en mármol travertino de Vallarca de 3 cm de espesor con acabado apomazado.
Este despiece contemporáneo, de textura y tono contenido, no oculta la preexistencia, sino que se suspende visualmente sobre ella, dejando vistas las testas de los escalones y los desgastes históricos del siglo XVIII. De este modo, la adición contemporánea se convierte en un estrato protector reversible que resuelve las exigencias de seguridad y accesibilidad mediante una mínima interferencia física y un silencioso diálogo tectónico con la exuberancia ornamental del conjunto.